Los toros.
Ahora que estamos en plena feria de San Isidro, quiero nuevamente insistir y plantear con contundencia a esos amantes y defensores de la llamada fiesta de los toros, a los que quieren hacernos creer que esta fiesta simboliza la esencia de la nación, que afortunadamente un movimiento imparable joven y fuerte se extiende por todo el mundo y va creciendo en defensa de los animales y nos hace tener esperanza en una existencia un poco mejor. Es necesario llamar la atención al no respetable:
Que clavar banderillas y espadas a un animal secuestrado por placer de señoritos, es un crimen en toda regla.
Que animales inocentes condenados a la humillación, la tortura y la muerte es intolerable.
Que hacer daño por entretenimiento de unos y negocio de otros resulta despreciable y que eso merece ser castigado.
Que es inaceptable, injustificable y vergonzoso argumentar que son animales criados para esta fiesta.
Es necesario pronunciarse sobre los derechos de los animales con la misma valentía que se ha hecho con otros derechos.
Y que más pronto que tarde tengo el convencimiento de que este movimiento imparable conseguirá la liberación de los animales maltratados.
Dentro de 20 años no habrá corridas de toros porque en nombre de la tradición no son defendibles ni los combates de gladiadores, ni las ejecuciones públicas ni la extirpación del clítoris y también podremos contar a los niños que en España se torturaba a los animales como una vergüenza del pasado.
Jesús Valero Espadas
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